viernes 4 de junio de 2010

Yo quiero matar, mentir y ser respetado

Yo quiero matar, mentir y ser respetado

El título reproduce una frase de la película Ciudad de Dios, que podría haber pronunciado el embajador de Israel en su comparecencia esta semana ante la Comisión de Asuntos exteriores del PE, mientras proyectaba el video con el que, sorprendentemente, las autoridades israelíes están tratando de convencer al resto de la humanidad de que el asalto a un barco humanitario en aguas internacionales para proteger un bloqueo que está calificado en la Carta de la ONU como un acto de agresión, y el uso desproporcionado de la fuerza con resultado de muerte de civiles, no suponen una violación del derecho internacional general, humanitario y del mar, sino legítima defensa de un país armado hasta los dientes en estado de guerra contra una ciudad asediada de 1 millón y medio de personas.
Evidentemente no lo han conseguido. La imagen fija final del vídeo de las "armas" incautadas podría haber correspondido a una operación policial menor en los aledaños de cualquier estadio de fútbol europeo antes de un derby: tirachinas, palos, cuchillos de cocina y un pañuelo palestino. Para la escena en la que se confunde a terroristas con activistas humanitarios también valdría un diálogo de otra película:
"-¿Terroristas?
-... ...
- He vuelto a dejar la cafetera enchufada ¿verdad?"

Parece que el ataque a la flotilla humanitaria puede ser el detonante que rompa el blindaje de impunidad de Israel. Hay un clamor internacional, también y por fin en la UE, exigiendo a Israel por lo menos explicaciones, que acepte una investigación internacional independiente y, sobre todo, ponga fin del bloqueo a Gaza.
Y ha llegado el momento de que la UE cambie su papel de "payer" (pagador) de la reconstrucción recurrente de las mismas instalaciones e infraestructuras palestinas destruidas sistemáticamente por el ejército israelí (el aeropuerto de Gaza, construido en 1998, está inoperativo desde 2000; la UE y sus estados miembros van por la cuarta reconstrucción del mismo), por el de "player" (actor) en la zona, teniendo en cuenta que el acuerdo de asociación entre Israel y la UE está condicionado a avances en el proceso de paz. La suspensión del acuerdo, en virtud del cual y entre otras cosas compramos el 40% de las exportaciones israelíes, debe ser una alternativa real para la UE en caso de que Israel no responda.
Así lo vamos a pedir por lo menos los socialistas en el próximo Pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, en el que se incluirá un debate y como ya se ha solicitado, una resolución que, más allá de la condena de los hechos (y espero que también del autor de los mismos), debería incluir la exigencia de apertura de las fronteras de Gaza y el control de la entrada de ayuda, incluso a través de una fuerza de Naciones Unidas. Ha acabado la Guerra fría, ha acabado la estrategia estadounidense indiscriminada contra el terror y, es el signo de un nuevo tiempo, los altísimos umbrales de seguridad autofijados por Israel, no pueden seguir siendo las normas que rigen en la región en sustitución del Derecho internacional.
Se suele decir que las autoridades palestinas no desperdician la ocasión de desperdiciar oportunidades para la paz; con el último episodio, Israel sigue empeñado en pelear por lo que empieza a ser la nada más grande de la Historia.

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